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Comentarios literarios

sábado, julio 15, 2006

LA METALITERATURA

LA METALITERATURA


Una de las funciones de la escritura es la de describir, examinar, entender e interpretar el mundo que nos rodea y a los humanos que vivimos en él, aunque para ello se sirva en muchas ocasiones de largas metáforas y símbolos: la ciencia-ficción, los relatos míticos… De algún modo, el escritor da cuenta de lo que sucede a su alrededor, y crea una historia que ilumina un aspecto de la realidad desde su propia óptica. La narración, como cualquier otro artefacto ideado por el hombre para la observación y la interpretación, puede en muchas ocasiones ser defectuosa, y no porque interprete la realidad de modo subjetivo, deforme o sesgado, sino porque no logre transmitir los propósitos del autor, debido con frecuencia a un fallo de técnica narrativa.
Las historias proporcionan al lector modelos y arquetipos que le permiten ahondar en la compresión de la realidad que lo circunda. Para John Gardner, <>. En este sentido, existe una cierta responsabilidad del escritor en cuanto a los modelos que suministra. La representación unívoca y unidimensional del mundo, que proporciona un imaginario limitado, restringe la capacidad crítica y de respuesta de los lectores. Una de las tareas más arriesgadas en la escritura, que a veces conlleva persecuciones y cárcel, es la de abrir las puertas de la imaginación y la reivindicación de un mundo plural.
La metanarración (según definición de Darío Villanueva, <>) permite enfrentarse a los posibles peligros de manipulación que siempre existen en la ficción. Aunque hay precedentes de este modo de narración (Argonáutica, de Apolunio de Rodas; Tristán Shandy, de Lawrence Sterne, o Tom Jones, de Fielding), la metanarración se instala definitivamente en la literatura en los últimos cien años, y podemos encontrar ejemplos numerosos en Borges, Cortázar, Calvino, Beckett o Ionesco. También en el teatro, a partir de Bertolt Brecha, se abrió ese espacio en el que el espectador es obligado a despertar del ensueño teatral y observar los mecanismos de construcción de la historia para que reflexione desde la realidad extraliteraria y personal acerca de los problemas que el autor está planteando.
Escribir sobre el proceso de la escritura, dentro de una obra de ficción, es uno de los posibles argumentos que al escritor se le brindan más a mano, dado que forma parte se su trabajo. En la novela que está escribiendo, uno de los personajes puede estar escribiendo una novela, y plantear sus dudas abiertamente al lector. Puede existir un diálogo entre el autor y los personajes, e, incluso, el protagonista puede estar viviendo la aventura de escribir la novela que está leyendo el lector (ese sería el caso de metanovela, tal y como hace José María Merino en Novela de Andrés Choz ).
Por otra parte, los fallos de técnica narrativa hacen que, con frecuencia, la escritura no sirva como instrumento útil para interpretar el mundo. Por eso, no es de extrañar que a finales de los años sesenta surgiera la corriente crítico-literaria conocida como reconstrucción, consistente en despedazar y fragmentar el lenguaje para observar su funcionamiento interno y denunciar sus trampas invisibles. Para los deconstructivistas, cualquier tipo de arte (música, literatura, pintura) es lenguaje, y, por tanto, es susceptible de ser revisado y analizado minuciosamente. El lenguaje, verbal o artístico, es transmisor de valores y arquetipos que, por ser la mayoría de las veces invisibles, poseen un poder de infiltración incontenible. Los estudios de género, en ese sentido, han demostrado ya sobradamente el sexismo en el lenguaje. Y en los últimos análisis de la literatura infantil (léase, por ejemplo Adela Turín), esa denuncia del sexismo se extiende también a la ilustración de los textos.
La narración reconstructiva es una forma de revisionismo histórico de la literatura. En ella se cuentan historias conocidas por todos, o se utilizan arquetipos de personajes más o menos instalados de forma plena en el imaginario de los lectores, pero desde otro punto de vista diferente: el lobo no es tan malo ni Caperucita tan buena, los héroes también tienen sus miserias, y los perdedores tienen una dignidad que la historia oficial les había negado. En un movimiento espiral de dialéctica, se genera un mito, luego aparece la crítica al mito (o antimito), y, tras el enfrentamiento, surge un nuevo mito más elaborado (origen de una nueva espiral dialéctica).
El objetivo final de la metanarración es hacer que el lector se corresponsabilice con el autor de algunas dudas y análisis que este hace de la realidad. El autor no nos permite dejarnos arrastrar por la emoción, sino que nos obliga a pensar mientras leemos. En la metanarración, el placer de la lectura, más que nunca, es intelectual: el escritor muestra a las claras sus trucos de magia literaria para que nos demos cuenta de cuántas veces otros magos nos han engañado y estemos alerta. Conociendo los mecanismos de producción y control subliminal de estas obras, al mostrar una nueva lectura insólita y desautorizada, la capacidad crítica y de autodefensa crece en la mente de los lectores, haciéndolos más libres.

La crítica literaria

Y de nuevo tendremos que hablar de Cervantes, porque el Quijote vuelve a ser un libro que se adelanta algunos siglos a la crítica literaria en el interior de una obra literaria, cada vez más frecuente en los últimos cien años. Al comienzo de la novela, el cura revisa la biblioteca de Alonso Quijano para echar al fuego la mayoría de los libros y rescatar unos pocos, iniciando el proceso de incorporación de la crítica literaria como un elemento más de la trama. Además, el autor del Quijote aparecerá varias veces en la novela para hacer puntualizaciones acerca de la narración, y hasta de los quijotes intrusos nacidos de la mano de otros autores. Etimológicamente, la palabra crítica procede del griego krimo (juzgar), y esa es la función esencial del crítico, diferente de la del lector normal, cuyo objetivo al leer un libro de ficción es el placer de la lectura. El crítico es un intérprete del texto, y actúa de intermediario entre el autor y el lector.
Las primeras funciones de la crítica eran normativas y prescriptitas: orientaciones dadas a los escritores para mejorar sus textos (Epístola a los Pisones, de Horacio). Posteriormente se añadió la función interpretativa, que daba cuenta de otros aspectos fundamentales (expresión y contenido: sustancia y forma). Por último, se ha sumado una tercera función de la crítica: la orientación y estímulo de la creación literaria y animación a la lectura, analizando, para el conocimiento tanto de escritores como de lectores, las grandes obras del pasado y del presente.

UNA SUGERENCIA

Cuando critiques algo –un texto, una actitud personal, un artículo de la Constitución, , la desvaída luz de una farola…-, trata de no quedarte en la superficie. Profundiza hasta donde puedas. Bucea en busca de toda la información posible; recorre el fondo hasta encontrar las razones ajenas. Ponte en lugar del otro e intenta comprenderlo. No se trata de dejarte convencer, sino de que seas capaz de entender sus argumentos. Para opinar de manera justa y saber sostener un criterio propio, tanto si es positivo como si es negativo, conocer es del todo imprescindible.

BIBLIOGRAFIA

Milan Kundera: El arte de la novela Barcelona, Tusquets, 1994
Kundera es un modelo claro de escritor deconstructivista. Sus novelas están a caballo entre la ficción y el ensato filosófico. En el arte de la novela, compuesto por siete ensayos, entre los que destaca La desprestigiada herencia de Cervantes, Kundera asegura no tener la más mínima ambición teórica, sino simplemente hacer las confesiones de un practicante.

PONTE A ESCRIBIR

Escoge un texto narrativo que hayas leído con particular atención; un relato cuyo contexto conozcas lo mejor posible: las circunstancias históricas que pueden afectar a la obra en cualquier sentido –tanto las del tiempo de su publicación como las que la historia refleje en su interior–, la ideología del autor, sus intenciones…
Escoge un texto que realmente pienses que puedes criticar –tanto positiva como negativamente– y atrévete a hacerlo con interés, con cuidado, con respeto.
Intenta extender tu crítica tanto como puedas, pero no a lo largo, sino hacia el fondo, y anímate también a valorar es esa obra el funcionamiento de las técnicas narrativas que ya conoces.


Sacado del libro “Escribir” de Enrique Páez, Círculo de Lectores.


"La libertad es lo único que tengo, por eso la guardo bajo llave"

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Collage -El camino de la poesía

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Obra poética y narrativa en la Historia de la Literatura Hispanoamericana de Polonia

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