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domingo, julio 29, 2007

Mi madre y lo bello

Mi madre y lo bello


Mi cabeza no es hermosa
Lo dijo mi madre una tarde de domingo
En Chiguayante
El reloj marcaba las 15:55 p.m.

Por primera vez no era Ingrid
Objeto sagrado fábula real hija amada
De armónica estructura
Para sus ancianos ojos
Para su pequeña cabeza
Lo dijo mi madre
Casi calva
Casi ciega
Salí de su habitación
Y la sangre chorreaba
Por el pasillo
Por el living y la cocina
Tomé un mantel Y me limpié
Crucé la lavandería
Di un empujón a la puerta
Sí, esa que da al patio
La misma que tal vez recuerdas
Me senté en el jardín
Allí donde me robaste un beso y fumamos un cigarrillo
Lloré junto al fracturado farol de las nubes
El izquierdo (parece)
Diderot lanzó un anzuelo
Recogió el corazón de las tinieblas:
El juicio es casi siempre de lo bello relativo
Y no de lo bello real
¿CUÁNTAS cabezas han visto A mi madre en sus ochenta y dos años?
Si ha visto 5 cabezas diarias en 82 años
Dediqué el tiempo a calcular
Luego de meditar concluí:
La ecuación no era tal todo hablaba de una regla de tres:
Puede comparar - Suspiré con resignación-
Miré mi ropa manchada
Con el tinte de la derrota
Arrancar unas hojas
Y arrugarlas para aplastarlas o demolerlas
Con uno de mis puños
Con la punta o el taco de las botas
Parecía Un ejercicio justo
Como matar la sombra de la angustia
Como matar el silencioso olor de la decepción
Como matar el rugido del dolor
Una vez más
Por una cabeza
Por una simple regla de tres
Chiu Chang Suan Shu
o Euclides y Diderot
se llevaron la corona
Nuevamente

Ella había vencido

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Collage -El camino de la poesía

Collage -El camino de la poesía
Obra poética y narrativa en la Historia de la Literatura Hispanoamericana de Polonia

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Poética

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No hay necesidad de templos, no hay necesidad de filosofías complicadas. Nuestro propio cerebro, nuestro propio corazón, es nuestro templo. Mi filosofía es la bondad. Dalai Lama

seres humanos

Los seres humanos no nacen
para siempre el día en que sus
madres los alumbran,
sino que la vida los obliga
a parirse a sí mismos una y otra vez.

Gabriel García Márquez (1927-?)

Qué de fulgor tiene el aire Juan Gelman

Porque escribí

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