La corte y su nobleza exhalan los maduros frutos
El pedal del tiempo se detiene
Bajo el resplandor de tu dintel azul
Todos los esclavos son libertos
Los prados en sus cejas de oro
Envuelven tu esqueleto de pétalos y tréboles
Guiños y vocablos y faroles
Crean día a día tu contundente materia
Eléctrica y sutil
Manipuladora y feroz
Y es la manilla de tu puerta la que expulsa
Las nubes y tormentas
Los añosos árboles de copas segmentadas
Y sangre letal
Y las silentes sombras
Que adornan tu palacio
No hay armas sólo alucinaciones terrenales
Que convocan la liberación del yugo
La pócima de la salvación
El embrujo de las causas rebeldes
El ansia de perderse
En el celeste andamio de tu corona.
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